Internacional Bussines Machines, en siglas IBM, es la empresa que consiguió hacer de su modelo de PC un estándar. En otras palabras, es la culpable de que la mayoría de nosotros tengamos un PC que opera con Windows.

Quizás IBM no fuera imprescindible para la popularización del PC, pero lo cierto es que es su causante. Veamos como se sucedió todo.

El origen de IBM

logo ibmHerman Hollerith, un joven inmigrante alemán que trabajaba para el censo estadounidense, desarrolló una máquina perforadora que agilizaba el trámite censal. La presentó al concurso público del momento, lo ganó y tras su éxito montó su propia empresa “Tabulating Mahine”.

Tras varias fusiones con otras empresas se fue gestando el embrión de lo que llegaría a ser IBM. Cuando la economía de la empresa, Computing-Recording Company, pasaba un momento difícil Thomas J. Watson se puso al frente, la remontó y en 1924 le cambió el nombre, se llamaría Internacional Bussines Machines.

IBM se dedicaba a la fabricación de todo tipo de maquinaria: balanzas industriales, cronómetros y hasta cortadores de carne o queso. Poco a poco se fue centrando en la electrónica y la informática hasta que en 1981 decide sacar al mercado su primera computadora personal.

Tocando el éxito

PC IBMFue esa primera computadora de IBM su gran éxito, fue el ordenador que dio origen al estándar y que permitiría el desarrollo de la industria. La fama que había alcanzado la empresa desde sus orígenes se tradujo en confianza hacia su nuevo modelo el IBM PC.

Ni tan solo la propia empresa imaginó el éxito que abarcaría. Se preveía unos ingresos de 240.000 dólares en cinco años, cifra que superaron en tan solo un mes. A pesar de que no fuera la computadora más competitiva pues ni era la de mayor calidad ni la más económica si fue la más vendida y colocó a IBM como empresa líder del sector.

De todas formas ese liderazgo fue corto, IBM estaría en la cumbre poco más de dos años. La competencia se fue haciendo fuerte y fue, paradójicamente, gracias a la propia IBM.

El gran error de IBM

IBM se decidió por un ordenador de arquitectura abierta, de manera que las piezas que formaban la máquina provenían de diversas empresas. Intel fue la elegida para el procesador ya que era la empresa pionera en su campo. Pero la elección que marcaría el sino de esta historia sería la compra del sistema operativo.

Pidieron a Bill Gates, entonces un joven desconocido, que les desarrollara un sistema que superara al que entonces estaba en boga, el CP/M. Como si adivinara el futuro Gates no quería vender su MS-DOS.

La ingenuidad, la prisa, la prepotencia y la ignorancia fueron causa del mayor error en las negociaciones de IBM. Ceder ante Bill Gates y aceptar que tan solo les vendiera la licencia de uso del sistema operativo.

Cuando IBM lanzó al mercado su IBM PC tuvo gran acogida y las ventas superaron las expectativas. Poco después surgían montones de computadores similares a precios más competitivos. Había un denominador común en ellas, el MS-DOS. Bill Gates se enriquecía vendiendo la licencia a todas aquellas empresas que veían en el nuevo sistema operativo un éxito seguro. Y no se equivocaban.

IBM fue la empresa que creó la llave del éxito en el comercio de computadoras pero Bill Gates mantuvo la puerta abierta al resto de empresas, perjudicando así a IBM, que cada vez tenía más competidores. Si Gates hubiera vendido su MS-DOS a IBM, no se hubiese enriquecido vendiendo la licencia de uso a otras compañías y, por otro lado, IBM no habría tenido que “compartir” su éxito.

La importancia del estándar

En 1981, cuando sale al mercado IBM PC ya hace más de seis años que se venden ordenadores, pero cada uno de ellos es completamente diferente y del todo incompatible, no tienen en común hardware ni software, nada. Cada empresa tiene su propio modelo y necesita de un sistema operativo determinado.

Los fabricantes se dedican a mejorar y actualizar el ordenador de moda. Aquellos que no hayan acertado en su compra pronto se encuentran con una máquina obsoleta e imposible de encontrar piezas o extensiones. Por ello la vida de los ordenadores de la época es realmente corta.

Esta diversidad también afectaba a los desarrolladores de software. Sus aplicaciones eran específicas para un ordenador determinado, por lo que tan pronto el aparato era desbancado por otro también caía del mercado el software que se había diseñado para él.

Esta era la situación de la industria hasta que en 1981 IBM PC llega al mercado y arrasa. El gran éxito del modelo empuja a otras a empresas a imitarlo, además pueden utilizar el mismo sistema operativo y en ese momento se acaban las incompatibilidades.

El Pc de IBM no era el mejor del mercado pero la empresa contaba con una ventaja que la diferenciaba de las demás marcas, era conocida. Los consumidores confiaban en la gran empresa y esta confianza motivó la avalancha de compras.

En el camino se quedaron otros PC’s que seguramente eran superiores tecnológicamente a los de IBM, seguramente también se quedaron en el camino otros sistemas operativos con menos fallos que el de Microsoft. Pero lo cierto es que la industria necesitaba un estándar para poder desarrollarse y es gracias y por culpa de ese estándar que ahora la mayoría de nosotros tenemos un PC en nuestros hogares.

Otras batallas

Una de las primeras grandes batallas de IBM por mantenerse líder del sector en la venta de computadoras fue con Compaq.

En 1983, tan solo dos años después del superéxito de IBM, Compaq lanza al mercado su primer PC clónico. Este modelo vendería unos 111 millones de dólares. Y un año más tarde ya adelantaba al gran gigante azul, la confianza de sus usuarios y su buen nombre no fueron suficientes ante un competidor de iguales características pero a menor precio.

Diez años más tarde, el 19 enero 1993, IBM hace público sus problemas económicos. Esta vez las pérdidas alcanzan los 8.000 millones de dólares. Nunca antes ninguna empresa estadounidense había perdido tanto dinero.

Las causas de estas pérdidas continuaban siendo las mismas que años antes provocaron la pérdida del liderazgo. Cada vez había más empresas competitivas que se hacían con una cuota de mercado y de mientras IBM la iba perdiendo. Llegado a este límite, IBM decide dejar de lado la venta de equipos para centrarse en los servicios. Y así continuaría a lo largo de los años, por ejemplo en 2003 servicios aporta un 50% de los ingresos y un 30% de la venta de servicios.

IBM hoy

Actualmente tiene su sede en Armonk, Estados Unidos, se ha centrado completamente en la informática y ya no queda nada de aquellos cortadores de carne. IBM fabrica y comercializa herramientas, programas y servicios relacionados con la informática.

La internacional es de las más antiguas ya que aunque oficialmente IBM se constituía en 1911, lo cierto es que operaba desde finales del siglo XIX, cuando empezó con la “tabulating machina”. Está presente en más de 160 países y tiene a su servicio más de 300.000 empleados.

Los ingresos anuales superan los 90.000 millones de dólares. Así pues, queda claro que el gran gigante superó con creces todas las crisis a las que se fue encontrando en su larga carrera al éxito.

El gigante azul

Tradicionalmente los empleados de IBM vestían traje azul, camisa blanca y corbata oscura. Fue este estricto uniforme el motivo del sobrenombre de la empresa, el gigante azul. En los años 90 esta política de empresa cambió y los empleados empezaron a vestir sin uniforme.

Pero lo vestimenta no es lo único que ha cambiado en IBM a lo largo de los años. También ha cambió el perfil de trabajador. En un principio era una empresa más bien encarada a las ventas y los mejores vendedores eran promocionados y ascendían en la empresa.

Con el paso del tiempo se fue volviendo más técnica y aumentaba el número de trabajadores técnicos y la proporción de los que se dedicaban al software. Actualmente hay también un número importante de empleados especializados en Linux, ya que la empresa se está centrando en el código abierto. Pero sobretodo es una empresa de servicios.

Quizás IBM no sea la empresa con mayor prestigio por lo que a investigación y fabricación de computadores se refiere. Pero una cosa está clara, es una gran empresa, un gigante que ha conseguido adaptarse a los tiempos, a los cambios del mercado, que ha aceptado sus limitaciones y sacado provecho de sus ventajas.