Imagen: hackNY

Uno de los aspectos más importantes que la mediación tecnológica transformó en el entorno educativo, es la relación profesor-estudiante; la educación virtual ha demostrado que vivimos un momento donde todos queremos enseñar y aprender algo nuevo. Además, el dinero como factor decisivo en la adquisición de conocimiento de “alto nivel” es cuestionable.

Modelos de conducta

Gracias a las diferentes teorías pedagógicas que se atribuyen al funcionamiento de los MOOCs, es posible clasificarlos en tres tipos. Lisa M. Lane, profesora de cursos online en Miracosta College, comparte un posible esquema que permite dicha distinción:

Moocs

  • Basado en Redes (Conectismo). El aprendizaje se origina alrededor de la conversación, conocimiento construído socialmente. La exploración es más importante que los recursos disponibles.
  • Basado en Tareas (Instructivismo y Constructivismo). El estudiante debe cumplir diferentes tipos de trabajo. Las opciones para resolver dichas actividades son variadas pero es necesario realizarlas. La comunidad es importante solo para compartir ejemplos y pedir asistencia.
  • Basado en Contenido (Instructivismo). La adquisición de contenido es lo más importante, la socialización y desarrollo de tareas no son relevantes para adquirir conocimiento.

En cuestiones de calidad también podríamos establecer diferencias, así como hace unos años llevar un curso virtual universitario solo demandaba estudiar las presentaciones antes de los exámenes para aprobar, hoy algunos servicios continúan funcionando como una simple vitrina de contenido.

Audrey Watters, autora del blog “Hack Education”, en el artículo “Top Ed-Tech Trends of 2012: MOOCs” evidencia esta realidad, concluyendo:

Mucho de lo que está siendo aplaudido, etiquetado como revolucionario y disruptivo de las prácticas tradicionales de enseñanza, simplemente involucra grabar conferencias en video y subirlas a la Red

Profesores y alumnos 24/7

El intercambio de conocimiento es clave en cualquier ambiente educativo. Aunque a nivel virtual estas conversaciones no se sostienen cara a cara, los foros y redes sociales son los espacios de discusión que permiten una experiencia más interactiva, enriquecida por la diversidad sociocultural de los usuarios.

No es suficiente analizar la relación profesor-estudiante en una sola vía, si algo están cambiando los MOOCs es el oficio de los actores involucrados en el proceso de aprendizaje. Por ejemplo, los estudiantes pueden realizar labores de tutoría, enseñarle a sus compañeros y hasta calificar tareas.

Matt Levinson, jefe de la división superior de la escuela Marin Country Day, hace una reflexión importante al respecto, él considera que los grandes maestros son aquellos quienes inspiran a través de su pasión por el tema y poseen una excelente capacidad para comunicarse con los estudiantes.

Relaciones que según Levinson, las plataformas online no son capaces de cultivar. Por otro lado, las aulas de clase ya no son los únicos espacios donde dicho intercambio es posible, en definitiva el reto para los educadores en la actualidad (con o sin título), excede la simpatía y contacto personal.

Aprender para construir

Construye

Imagen: Rob Brewer

Es evidente la necesidad de una educación transversal, la cuestión no se trata exclusivamente de obtener información. Esto lo demuestra el alto nivel de deserción que se presenta en algunas plataformas, tal y como ocurrió en el curso experimental “6.002x (Circuits and Electronics)” impartido en línea por MIT, donde de los 150.000 inscritos el 55% abandonó antes de que iniciara el programa.

Cada vez es mayor la búsqueda de alternativas para adquirir conocimientos y habilidades que nos permitan experimentar con la realidad, tal vez resulte alarmante para el sistema tradicional, pero cumplir dicho objetivo no exige necesariamente la asesoría de un maestro experto.

Cathy N. Davidson, profesora de estudios interdisciplinarios en Duke University, comenta sobre esta idea en el artículo “Size Isn’t Everything”:

Desde sitios voluntarios y participativos como Yelp o Wikipedia, vemos que a la gente le gusta aportar lo que sabe y está dispuesta a aprender de otros, no solo con expertos. Este es el cambio de paradigma que, como educadores comprometidos con el futuro bienestar de nuestros estudiantes, necesitamos, sin miedo, aceptar

Tienes la última palabra

Para algunas personas la educación virtual simplemente es otra oportunidad de negocio; para otras, el motivo perfecto de replantear todo el modelo tradicional. El debate sigue en pie y también las plataformas online, los laboratorios, los grupos de investigación, “hackatones”, las comunidades de “makers”, ya son una realidad que deben aprovecharse.

Alumnos y profesores deben preocuparse mejor por adoptar el sistema que más les convenga, la elaboración de una mezcla (tradicional, virtual, práctica) tampoco es mala idea.