En el colegio y en la universidad tuve todo tipo de maestros. Unos, por su dinamismo al explicar y la forma interesante de presentar sus temas, hicieron de cada clase una experiencia muy entretenida. A otros los recuerdo (in)gratamente porque sus poderes mentales hicieron que me durmiera en cada espacio de enseñanza dirigido por ellos.

Afortunadamente estamos en un momento en el que la tecnología nos da herramientas para hacer todo más dinámico y sencillo, incluso vencer los desafíos con los que los maestros se encuentran al momento de dictar sus clases. Hablaremos de cinco de estos desafíos y revisaremos herramientas que pueden ayudarles a vencerlos.

1. Competir contra Internet

Internet está en todas partes y es una realidad con la que los maestros deben aprender a convivir: seamos sinceros, este medio está lleno de distracciones que atrapan la atención de los estudiantes mucho más que una clase de cálculo diferencial.

Y aunque a primera vista puede parecer un enemigo, Internet puede convertirse en un aliado de la educación, ya que puede darles a los maestros una gran cantidad de herramientas para dar más poder a la forma en la que reparten los contenidos de sus clases.

Por ejemplo YouTube tiene una sección especializada para centros educativos en la que se pueden encontrar cientos de miles de videos con contenido educativo creados por organizaciones tan prestigiosas como Stanford, PBS y TED.

Para poder tener acceso a este material, que está organizado en listas de reproducción de acuerdo a los temas que el profesor quiera dictar, el centro educativo al que perteneces deberá crear una cuenta y seleccionar el contenido que desee reproducir en su red interna.

2. Saber usar los recursos tecnológicos

Es una realidad que hoy en día mucha gente de cualquier edad (incluso niños muy pequeños) tienen dispositivos conectados a Internet: ya sean teléfonos celulares, tablets o computadoras personales. Esto, en el ámbito escolar, es una enorme ventaja que se debe saber aprovechar, ya que cada alumno cuenta con la posibilidad de acceder rápidamente a una enorme cantidad de información, crear y compartir contenidos.

Una de las muchas formas en las que podemos aprovechar la disponibilidad de estos dispositivos es para ampliar las fronteras del salón de clase usando Skype.

Ellos invitan a que los maestros usen Skype de tres formas: para colaborar con otras clases sin importar donde se encuentren, encontrar invitados especiales para dar alguna charla o hacer un tour virtual por cualquier lugar del mundo.

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Integrando una herramienta como Skype dentro de los recursos educativos se les da a los alumnos la posibilidad de conocer lugares y personas en tiempo real, sin depender de los libros de texto que, en algunas ocasiones, resultan desactualizados. Además ganan una mirada más amplia del mundo que los rodea, ya que no están confinados a lo poco que se puede encontrar en un salón de clases para poder aprender.

3. Crear nuevos estilos narrativos

Los niveles de atención y motivación de los alumnos dependen de las habilidades del maestro para ser dinámicos en el momento de dictar clase. Pero sin importar si entretenidos o aburridos, todos los maestros deben buscar herramientas que les sirvan para hacer sus clases más dinámicas y generar más disposición hacia el conocimiento.

En Internet hay cientos de herramientas con las que apoyar clases, por ejemplo Timeline JS o Map Tales, que sirve para crear mapas basados en historias. Con ella es más sencillo explicar historia o literatura, por ejemplo, ya que nos permite mostrar un recorrido en orden cronológico por diferentes lugares del mundo. Además permite agregar texto y fotografías en cada punto del mapa.

4. Incentivar el uso de la tecnología

Los cuadernos, libros y lápices siempre serán el cimiento de la educación tradicional. Sin embargo, nos encontramos en un punto de desarrollo en el que dispositivos móviles como las tablets se encuentran a unos precios muy cómodos y pueden encajar muy bien como un elemento adicional dentro de los útiles escolares.

Los maestros deben sugerir a sus alumnos aplicaciones y contenidos que les sirvan para aprovechar estos dispositivos también en sus clases, y no solo para jugar o revisar redes sociales.

Por ejemplo, uno de los usos que les pueden dar es para estudiar con libros interactivos. Estos presentan el contenido de una forma mucho más dinámica, haciendo que el alumno interactúe con la información y el aprendizaje sea mucho más vivencial.

Una de las muchas aplicaciones que nos permite tener este tipo de aprendizaje es The Human Body, para iPad. En ella podemos explorar el cuerpo humano recorriendo todos sus sistemas y nos deja adentrarnos por algunos de los órganos más importantes, como el corazón, el cerebro o los pulmones. Además cuenta con una herramienta de grabación de voz, para que los estudiantes dejen sus preguntas y sus padres o maestros las contesten de la misma forma.

5. Enseñar código

Esta es una práctica que cada vez más se va popularizando en los colegios del mundo. De hecho, a partir de septiembre de este año la programación será una materia obligatoria en todos los colegios de del Reino Unido.

Esto trae muchos beneficios para los alumnos, como comprender el funcionamiento de los programas y aplicaciones que utilizan día a día para hacerlos más hábiles en su uso, los ayuda a familiarizarse con conceptos de matemáticas antes de verlos en clase para aprenderlos de forma más natural y les ayuda a desarrollar nuevas y mejores soluciones a problemas que se van encontrando en el proceso de programación.

Una muy buena herramienta para enseñar a programar a niños desde preescolar es Scratch, que fue creada por el MIT.

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Scratch no es solo una aplicación. Es todo un lenguaje de programación creado específicamente con propósitos educativos, que permite a los estudiantes hacer animaciones, juegos e historias, que pueden ser compartidas en su red social.

Las posibilidades de integrar este tipo de tecnologías dentro y fuera del salón de clases son infinitas, y los beneficios que se obtienen son mucho más duraderos, ya que el alumno aprende de una forma más entretenida, sin depender exclusivamente de la memorización de datos que encuentra en un libro. Y los profesores pueden aprovechar estas y muchas otras herramientas que se encuentran para que sus clases sean espacios donde todos se beneficien, se divierten y usen recursos que estén más cercanos al desarrollo tecnológico actual.