Voy a contar la historia de una empresa que conocí hace unos años. Dos jóvenes con coraje y ganas de hacer cosas, con una idea y garras para ir a buscar dinero lanzaron desde Chile el proyecto de Needish. Yo los conocí por motivo de Webprendedor y me gustó la propuesta, el proyecto, me suscribí. Más que un “follower” me volví “un usuario” de su servicio a pesar que no era realmente el target-user.

Tuvieron buenas campañas de promoción, eran amigos del gremio y los queriamos ver crecer. Han sido un ícono del gremio principalmente en Chile y habian estado muy callados durante todo el año pasado. Este año volvieron a empujar un nuevo proyecto llamado ClanDescuento, una buena idea, con un sitio bien implementado, pero con ciertas cosas que no me terminaron de gustar, que me afectaron como usuario y como contacto de los fundadores.

Yo me enteré de ClanDescuento porque empezaron a llegar emails que no solicité. No fue un opt-out porque jamás llego un email invitándome a participar, llegaron ofertas directamente de SPAs, de cremas, yo que se, les juro que me asusté, como carajo sabían que me gustaban esas cosas? :P. Y no llegaron solo al email con que me registré a Needish, llegaron también a mi otro email, el personal con el que estoy seguro que jamás me suscribí a ningún sitio, aunque si que intercambié mensajes con los fundadores del proyecto. Seguro que alguna base de datos se cruzo, esas cosas pasan sin querer cuando uno programa sin café luego de media noche.

No dije nada porque marcarlos como SPAM era más fácil. No importa si confiaba en el proyecto, no importa si eran conocidos, más fácil usar ese mágico botón de SPAM para marcar lo que así llega. Y unas semanas después en un viaje a Buenos Aires me enteraría que los datos de algún conocido del proyecto no eran los únicos mezclados. Que por vivir en Chile se te acerque la gente y te pregunte quienes son esos spammers de ClanDescuento te ponen los pelos de punta. Así que le escribí a los fundadores en su momento para pedirle explicaciones y contarle como del otro lado de la coordillera los estaban viendo, preguntando que había pasado. Había un tema de PR que mejorar, que al menos marcaba una alerta roja.

ClanDescuento usa la base de datos de Needish para enviar ofertas en un modelo opt-out, que es un modelo complicado, que puede cruzar esa línea entre superheroes y villanos, aunque en estas épocas hay que ser creativos. Y me llegaban ofertas de Santiago de Chile, incluso cuando bien recordaba que cuando me suscribí al servicio puse que vivía en Valparaiso, sueño que tuve por culpa de Neruda. Pero bueno, hablando se entiende la gente y me respondieron mis mensajes y los emails dejaron de llegar.

Hoy se venden hacia un fuerte grupo extranjero. Hoy deberiamos de enorgullecernos de que una empresa hispana está en portada de varios sitios. Hoy tendriamos que aspirar a aprender de estos chicos, pero también tenemos que ser exigentes con más transparencia, con más firmeza y con pedir algunas respuestas. Hoy también se destapan críticas que habiamos visto entre tweets. Que nos invitan a reflexionar más ampliamente del tema.

Pero en resumen, hay cosas que fallaron en la ejecución y valdría la pena aclarar. Se puede hablar de que aquí hay envidia, pero no termino de verlo, conozco el tema por dentro y más apunta a la búsqueda de transparencia. Si hubo algún fallo en el diseño de Clandescuento, si hubo algún fallo de programación, se explica, se expone el caso y aprendemos. Vemos que estuvo mal, se piden disculpas si es necesario, se toman cartas en el asunto para todos, no solo para los que se contactaron por privado.

Dani y Oskar tienen un reto importante. Pueden aprovechar la posición en la que están y comentar los errores que cometieron, como los resolvieron y más importante, explicarse a sus usuarios, a los conocidos que afectaron y también a los desconocidos. Pueden darle un cierre a esta historia sobre el modelo que decidieron utilizar, sus complicaciones y las críticas que también generaron.

Estoy seguro que tienen una historia que contar. Y por eso comparto la anécdota porque me involucré y no quiero quedarme solo de espectador. Quiero entender porque en Latinoamérica cada día perdemos más la inocencia con los negocios web, quiero entender porque nos cuesta aterrizar las conversaciones y sacar lo bueno de la historia antes de arrancar con los ataques.

Más importante, quiero que la historia de ClanDescuento nos deje una lección a todos los que seguimos soñando con la pureza de este mercado, con quienes tenemos las garras para empujarnos hacia adelante y no para empujar a los demás hacia atrás. Y además, esto me importa y mucho, sino muy fácil cerrar este post y ver para otro lado.